lunes, 5 de mayo de 2014

La verdad de la carne de cerdo

Cuando hablamos de carne de cerdo nos viene a la cabeza las grandes porciones llenas de grasa, con todos los problemas que nos puede acarrear a largo plazo a nivel de salud. Triglicéridos, colesterol, sobrepeso… son términos que incitan incluso al miedo y que han hecho de según que productos poco menos que algo prohibido en una dieta sana.

Sin embargo, la sorpresa viene cuando comparamos aportes y nutrientes entre varias partes del cerdo (escogiendo las partes magras) con otro tipo de carnes, en las que nuestro amigo porcino sale incluso solventemente victorioso.


Las carnes magras de cerdo contienen entre 260 y 300 kcal. por 100 gramos, índice inferior a las de buena parte de carnes de origen vacuno o al cordero y sólo superadas por las carnes de ave (pollo y pavo), siendo bastante inferior en grasas a las nombradas en primer lugar.

Por otra parte, la gran ventaja de las carnes magras de cerdo reside en la gran cantidad de minerales y vitaminas que ofrece en relación con otras más “ligeras”. Potasio, fósforo y calcio son las 3 sales en las que el cerdo es dominador, cuestión que se multiplica cuando hablamos de dos de las más importantes vitaminas de origen exógeno (que debemos incluir en la dieta ya que nuestro cuerpo no es capaz de generar por sí mismo), las B1 y B2, llegando a multiplicar por diez las cantidades respecto la popular pechuga de pollo.
En definitiva, si sabemos escoger las partes más saludables del cerdo, vamos a tener en él un aliado insospechado en nuestras dietas y hábitos alimenticios… aprovechémoslo.


Mucho se ha escrito y hablado sobre la carne de cerdo, y es que desde hace años se ha recomendado un consumo moderado y casi nulo de ella por considerarla rica en grasas y colesterol. Estudios recientes han demostrado que en absoluto la carne de cerdo es mala para nuestra salud.

Muchos son los beneficios que aporta a nuestro organismo, además de ser un tipo de carne con mucho sabor. Es una carne rica en proteínas, su grasa es beneficiosa para nuestro organismo y es rica en nutrientes que nos aportarán un buen funcionamiento. Y lo mejor de todo, ni es una carne que engorde tanto como de ha dicho, ni los niveles de colesterol que nos aporta son tan altos.

La carne de cerdo posee altas dosis de proteínas requeridas en época de crecimiento. Está compuesta por una buena combinación de aminoácidos esenciales fáciles de asimilar por nuestro organismo. Normalmente de cada 100 gramos de carne unos 18 o 20 son proteínas. Esto la convierte en un alimento perfecto para deportistas que buscan un aumento de su masa muscular.

No debemos olvidar que es un tipo de carne rica en vitaminas y minerales. Destacan las vitaminas del tipo B como la tiamina y riboflavina o vitamina B12, importantes en el metabolismo de las grasas y proteínas así como en la liberación de energía a través de los alimentos. Su contenido en zinc, fósforo, sodio, potasio y magnesio es alto, aunque destaca por su aporte de hierro que se digiera rápido y fácil por el ser humano.

En contra de lo que siempre se ha creído la carne de cerdo tiene un contenido bajo en grasas saturadas, concretamente por cada 100 gr de producto solamente 2,4 gr son de grasa saturada. Una cantidad que representa menos del 10% de lo que podemos ingerir por día. De esta manera los niveles de colesterol no se aumentan y por lo tanto nuestro sistema circulatorio no se ve resentido.

La carne de cerdo nos aporta grasas monoinsaturadas de tipo ácido oleico similar al del aceite de oliva, concretamente entorno al 48% de la grasa que contiene es de este tipo. Esta grasa ayuda a reducir los niveles de colesterol malo y aumenta el colesterol bueno. En general la carne de cerdo contiene menos colesterol que otras muchas carnes, y su aporte calórico no es tan alto como se pensaba.

Desde luego que en nuestra dieta tienen cabida todo tipo de alimentos siempre y cuando no abusemos de ellos, y es que todos pueden ser el perfecto aliado siempre y cuando los sepamos utilizar.